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Parece increíble, pero cada vez nosotros los humanos tenemos que cuidarnos más de lo que comemos en exceso. Con el desarrollo nos han llegado muchos beneficios pero también perjuicios, como los relacionados con malos hábitos de alimentación que vienen a sumarse a los que ya traíamos de nuestros ancestros.
Esto se refleja fundamentalmente en que nuestra dieta se compone sobre todo de lo que llamamos comúnmente harinas y contiene muy pocas verduras, a pesar de que en nuestro medio éstas se consiguen durante todo el año y no hay que complicarse la vida preservándolas para el invierno, como ocurre en otras latitudes. Simplemente no estamos acostumbrados a comer verduras, y mucho menos cocinadas…,excepto en caldos, sopas y sancochos! Sin embargo, esta clase de vegetales es fundamental en la dieta, aportando, además de energía y fibra soluble, una considerable cantidad de vitaminas y minerales.
Adicionalmente una buena porción de verdura “caliente” puede constituir un plato fuerte y producir la misma sensación de plenitud que una porción de harina sin aportar ni la mitad de las calorías…, esto no sucede con las ensaladas, que usualmente no alcanzan a aplacar el apetito. Con el patrocinio de Merck Sharp & Dohme, el equipo de educación de la Asociación Colombiana de Diabetes ha emprendido la encomiable tarea de elaborar una serie de recetas que permiten “descubrir” la gran variedad de tipos y sabores de las verduras cocinadas y la forma de incluirlas en una dieta saludable e inclusive aprovecharlas para las dietas de reducción de peso.

Pablo Aschner, MD.MSc.

RECETAS

  1. RECETAS CON VERDURAS
  2. VERDURAS_2
  3. VERDURAS_CALIENTES